Efectos sobre el cambio climático 

La deforestación para cultivar aceite de palma contribuye significativamente al cambio climático de varias formas:

  • Muchas de las plantaciones del sudeste asiático están sobre suelos de turba que hasta hace poco estaban cubiertas de bosques pantanosos de turbera. El drenaje de los suelos orgánicos ricos en carbono para hacer las plantaciones está causando emisión de gases de efecto invernadero de forma masiva.
  • Los bosques de estas zonas tienen un incalculable valor como uno de los pulmones de la Tierra, eliminando dióxido de carbono y liberando oxígeno. La deforestación impide este proceso.
  • La eliminación de los bosques originales a menudo viene acompañado de la quema de madera de incalculable valor y del sotobosque remanente, lo que emite inmensas cantidades de humo a la atmósfera.
Indonesia es el tercer país productor de gases de efecto invernadero después de China y EEUU debido a la producción de aceite de palma

 

Además, estos incendios se han convertido en un problema de salud pública debido al humo que es trasportado a largas distancias. Según un estudio de las universidades de Harvard y Columbia*¹, los incendios de Indonesia de 2015 provocaron unas 100.000 muertes indirectas en Indonesia, Malasia y Singapur.

 

Por otra parte, el uso de aceite de palma para producir biodiesel provoca una emisión de gases de efecto invernadero mayor que la gasolina cuando se considera su ciclo completo y al cambio de uso de tierras por su producción (por deforestación, uso de turberas, incendios, etc.), lo que también ocurreo con el diesel producido a partir de soja. Por ello ambos dejarán de ser considerados como fuentes de energía renovables en la Unión Europea a partir del año 2030 [europa.eu/rapid/press-release_STATEMENT-18-4155_EN.HTM].

 

El biodiesel procedente del aceite de palma y de la soja provocan una mayor emisión de gases de efecto invernadero que la gasolina.

 

*¹ [Shannon N Koplitz y cols., 2016. Public health impacts of the severe haze in Equatorial Asia in September–October 2015: demonstration of a new framework for informing fire management strategies to reduce downwind smoke exposure. Environmental Research Letters 11, 094023]