Efectos sobre las poblaciones locales

La deforestación trae consigo el desplazamiento de las comunidades indígenas, 

apropiación de tierras pertenecientes a comunidades locales, violaciones de los derechos

de los trabajadores y trabajo infantil.

El establecimiento de plantaciones de aceite de palma es a menudo promovido como una forma de desarrollo en las regiones rurales pobres de Indonesia. Sin embargo, la realidad es otra. A menudo la industria tiene un impacto devastador sobre las poblaciones en estas áreas. Aunque el país productor recibe ingresos por la exportación del aceite de palma, los grandes perjudicados suelen ser las comunidades autóctonas, que habitualmente ven desaparecer su modo de vida tradicional a cambio de un puesto de trabajo en una gran plantación.

 

La industria del aceite de palma está también relacionada con violaciones de los principales derechos humanos, incluyendo explotación infantil en áreas remotas de Indonesia y Malasia. Los niños transportan pesadas cargas de fruta, quitan maleza en los cultivos y están durante horas recogiendo fruta del suelo de las plantaciones. Estos niños a menudo no reciben un salario. Dado que las plantaciones sistemáticamente destruyen la tierra de estos bosques tropicales de los que dependen los nativos, las comunidades a menudo no tienen elección y acaban convirtiéndose en trabajadores de las plantaciones. Sometidos a condiciones de trabajo degradantes y pobres, a menudo ganan apenas suficiente para sobrevivir y mantener a sus familias. En lugar de mantenerse a sí mismas, las comunidades locales llegan a depender del éxito de la industria del aceite de palma para sobrevivir, dejando sus pueblos increíblemente vulnerables al precio de mercado internacional de este producto, sobre el que no tienen control.