¿Cuál es la solución?: la sostenibilidad a través de la regulación del aceite de palma sostenible

La producción de aceite de palma necesita ser regulado para que no contribuya a más deforestación y daño a la fauna salvaje, hábitat, medio ambiente y a las poblaciones locales que dependen de su tierra para sobrevivir.

 

¿Cuáles son los pasos a seguir?

El primer paso hacia la sostenibilidad y la regulación es el etiquetado obligatorio de los productos. De este modo los consumidores sabrán cuándo están comprando productos con aceite de palma o sus derivados. En la Unión Europea se ha firmado recientemente una normativa para que a partir de diciembre de 2014 todos los productos que salgan al mercado especifiquen el origen del aceite vegetal utilizado. Cuando en los productos la utilización del aceite de palma sea clara, los consumidores podrán elegir con conocimiento aquellos productos que encajen con sus preferencias.

Si los consumidores muestran su preocupación acerca del origen del aceite de palma utilizado en los productos que consumen, las empresas comenzarán a comprar aceite de palma sostenible certificado (CSPO). Este aceite es algo más caro que el aceite de palma no certificado, por lo que cabe esperar que algunos productores de alimentos sustituirán el aceite de palma de sus productos por otros mejor vistos por los consumidores (muchas veces más saludables) o más baratos.