Efectos sobre nuestra salud

 

El aceite de palma se utiliza masivamente en la industria alimentaria como sustituto de las grasas hidrogenadas, algunas de las cuales (las parcialmente hidrogenadas) se convierten en grasas trans, cuya toxicidad para la salud ha sido demostrada recientemente. Las consecuencias para la salud de este aceite ha sido objeto de debate en los últimos años, sobre todo en relación a su composición, alta en ácidos grasos saturados. Sin embargo, es especialmente relevante la presencia de tóxicos en el aceite de palma refinado (aquel utilizado principalmente en la industria alimentaria).

 

 

Efecto de las grasas saturadas sobre nuestro organismo

Las consecuencias para la salud de este aceite ha sido objeto de debate en los últimos años, sobre todo en relación a su composición, alta en ácidos grasos saturados: el aceite de palma (derivado de la pulpa del fruto) contiene un 50% de ácidos grasos saturados (similar a la mantequilla), mientras que el palmiste (aceite de la semilla) tiene un 80%.

Los ácidos grasos saturados han sido tradicionalmente asociados a arterioesclerosis, trombosis arterial y aumento en los niveles de colesterol en sangre. De hecho, las principales autoridades sanitarias (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, Organización Mundial de la Salud, Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética…) recomiendan un consumo moderado de estas grasas para evitar problemas asociados a enfermedades cardiovasculares o metabólicos, como la diabetes.

Sin embargo, estudios recientes*¹ han demostrado varios factores que hay que tener en cuenta:

  • Los diferentes tipos de grasas saturadas tienen distintas consecuencias (positivas y negativas) a nivel fisiológico, por lo que no se puede hablar del efecto general de todos los ácidos grasos saturados.
  • Los efectos de estos ácidos grasos saturados (AGSs) también dependen del nutriente con el que se comparen y sustituyan (otros ácidos grasos específicos, carbohidratos o proteínas).
  • Los AGSs se obtienen de alimentos muy diversos, que contienen muchos otros componentes que podrían modificar sus efectos en la salud en general.
  • Los AGSs presentes en el organismo provienen no solo de la dieta, sino también de la síntesis endógena (por parte del propio hígado) en respuesta a grandes dosis de carbohidratos o calorías totales administradas rápidamente, lo cual es especialmente importante para los AGSs de cadena par, como el ácido palmítico.

 

Por todo ello, es muy difícil determinar el efecto individual del consumo de cada ácido graso en concreto.

 

Por ejemplo, respecto a determinadas enfermedades metabólicas como la diabetes, los alimentos con ácidos grasos saturados de cadena larga y número impar de carbonos (abundantes en los productos lácteos) parecen ser beneficiosos. Lo contrario ocurre con las altas concentraciones en sangre de ácidos grasos con cadenas cortas y número par de carbonos (como el ácido palmítico), que serían perjudiciales. Sin embargo, estas concentraciones altas de ácidos grasos ricos en ácido palmítico con efecto metabólico no parecen estar relacionadas con el consumo de alimentos ricos en estos (como el aceite de palma), sino con síntesis por parte del organismo, activada con el consumo de alcohol y azúcares.

 

Por lo tanto, actualmente no se puede asegurar que el aceite de palma en sí mismo pueda ser poco saludable. Sin embargo, su uso en la industria alimentaria está relacionado con alimentos que, en general, deben ser consumidos con mucha moderación, debido a su composición nutricional o a la presencia de determinados ingredientes (grasas hidrogenadas, azúcares, determinados conservantes, etc.).

 

*¹ [Nita G Forouhi y cols. 2014. Differences in the prospective association between individual plasma phospholipid saturated fatty acids and incident type 2 diabetes: the EPIC-InterAct case-cohort study. Lancet Diabetes Endocrinology; 2: 810–18]

 

 

Aceite de palma y antioxidantes:

 

El aceite de palma puede estar, básicamente, en dos formas: aceite de de palma fresco (no procesado o rojo) y aceite de palma oxidado (refinado o amarillo). Dependiendo del grado de oxidación al que esté sometido, los efectos sobre la salud de ambos tipos de aceite de palma son muy diferentes. Esta es una de las razones por las que la información sobre los efectos para la salud de este aceite sea es poco clara en ocasiones.

El aceite de palma utilizado masivamente en la industria alimentaria es el refinado.

 

El consumo de aceite de palma rojo o fresco a moderados niveles ha sido asociado con efectos positivos sobre el organismo, sobre todo a nivel cardiovascular e inmunológico. Estos beneficios del aceite de palma rojo parecen estar relacionados con la presencia de una gran cantidad de antioxidantes, como la vitamina E (de la que un 70% está en forma de tocotrienoles), y de carotenoides (precursores de la vitamina A).

Para su utilización en la industria alimentaria y cosmética y la obtención de derivados, el aceite de palma crudo es sometido a un proceso de refinamiento.

 

Durante el refinado todos los carotenoides y alrededor de la mitad de la vitamina E se pierden, por lo que el aceite de palma utilizado en la industria alimentaria no tiene los efectos beneficiosos del aceite de palma fresco.


¿Toxicidad en el aceite de palma?

Recientemente la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) alertó sobre la presencia de sustancias de carácter genotóxico y carcinogénico en el aceite de palma*², debido al proceso de refinamiento. Estos compuestos (3-monocloropropano-1,2-diol o 3-MPD y 2-MCPD y sus ésteres, y glicidol y sus ésteres glicidílicos) aparecen en todos los alimentos ricos en grasas que son sometidos a tratamientos con altas temperaturas (mayores de 200ºC). De acuerdo con el informes de EFSA, los niveles de estas sustancias tóxicas son especialmente alarmantes en el aceite de palma.

*² [EFSA. Risk for human health related to the presence of 3- and 2- monochloropropanediol (MCPD), and their fatty acid esters, and glyciyl fatty acid esters in food. EFSA Panel on Contaminants in the Food Chain (CONTAM). EFSA Journal 2016; 14 (5): 4426]

La EFSA evidenció que los niveles de consumo de 3-MCPD y glicidol en los alimentos para los niños y lactantes superan los considerados seguros, sobre todo en los lactantes que sólo reciben leche de fórmula. Esto es especialmente alarmante en el caso del glicidol (con efectos sobre la salud más preocupantes) en el que se ha visto que los lactantes (sobre todo los recién nacidos que sólo recibieron fórmula infantil) tenían una exposición entre 2 y 12 veces superior a la considerada segura.

El 3-MCPD es un posible agente carcinogénico (Grupo 2B) y provoca en animales toxicidad renal, infertilidad, disminución en la actividad del sistema inmunológico y desarrollo de tumores benignos.

Con respecto al glicidol, existen estudios que evidencian su carácter genotóxico. Por este motivo han sido clasificados como probable agentes carcinogénico (Grupo 2A), un nivel de mayor gravedad que el anterior compuesto.

¿Qué se está haciendo para controlar la presencia de compuestos tóxicos en el aceite de palma?

 

La Comisión Europea ha publicado el Reglamento 2018/290, en colaboración con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) y el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA), estableciendo:

  • niveles máximos de estos contaminantes en alimentos infantiles
  • Ingesta Diaria Tolerable (cantidad que una persona puede ingerir diariamente a lo largo de toda su vida sin que suponga un riesgo para su salud) menor a la anterior (2mcg por kg por día) para el 3-MCPD y sus ésteres de 0,8 µg/kg p.c./día.
  • Margen de Exposición al glicidol de 25.000 (por debajo de la cual se considera que la exposición es preocupante)
  • plazos para que los fabricantes cumplan con la normativa.

A nivel mundial también se trabaja para reducir su presencia en los alimentos. Por ejemplo la FAO/OMS está trabajando actualmente en la creación de un Código de Prácticas en los aceites refinados y los productos de aceites refinados, especialmente en los preparados para lactantes. En él se dan una serie de recomendaciones en las distintas fases de utilización y obtención de los aceites, en cuanto a prácticas agrícolas, prácticas de fabricación (refinado y post-refinado) y selección y usos de los aceites.