¿Para qué se utiliza?

El aceite de palma se encuentra en un 40-50% de los productos consumidos

en los hogares de Europa.

Está presente en alimentos (repostería, chocolates, cereales, precocinados, margarinas, etc.), productos de higiene personal (champús, cosméticos, pasta de dientes, etc.) y de limpieza (limpiadores, detergentes, etc.). Se calcula que cada ciudadano adulto consume una media anual de 2 kg de aceite de palma (6% del consumo total de grasas). Cada estadounidense consume 10 kg anuales.

Alrededor del 2% de la producción de aceite de palma es utilizado como materia prima para algunos tipos de biocombustible. Como fuente de energía, el aceite de palma es entre 8 y 10 veces más eficiente que el etanol.


 

El primer consumidor mundial de aceite de palma es China, con 5,5 millones de toneladas (MT). Es seguido por la Unión Europea (4,1 MT), India (4,1 MT) y Pakistán (2 MT). La Unión Europea casi duplicó su consumo de aceite de palma en la última década, alcanzando el 10% del consumo mundial. En 2004, España importó casi 70.000 toneladas. Se calcula que, al ritmo actual, la demanda mundial de aceite de palma alcanzará los 77 millones de toneladas a mediados de siglo, con un posible incremento si se empieza a utilizar como biocombustibles.